23 mar

Un president amb salut de ferro

Publicat avui a La Vanguardia.

Un presidente con salud de hierro.


Obama ha hecho historia. Aunque la reacción en sectores importantes de la sociedad americana es que Obama debería ser ya historia. La suya ha sido siempre una decisión arriesgada y durante todo el proceso ha demostrado que los líderes de verdad están hechos de una pasta especial. No se achantan. No se repliegan ante la primera adversidad. Por ello, aunque muchos deseen que éste sea otro presidente de un solo mandato, lo cierto es que el comandante en jefe no cesa en su empeño de superar barreras, batir marcas y seguir su senda para cumplir con lo prometido.

No lo olvidemos: la reforma sanitaria fue uno de los mensajes clave en campaña. Fue, entre otros temas y propuestas, los que llevaron a millones de personas a las urnas por primera vez. Sólo un movimiento, y no una candidatura al uso, podía incorporar a tantos nuevos votantes. Y sólo los movimientos, con un liderazgo fuerte, pueden acometer reformas de calado. Parece como si a muchos, especialmente durante la tramitación de la ley, les hubiese molestado que el presidente quisiera cumplir con la palabra dada. Quizás otros políticos hacen del caso omiso su bandera, pero no es así en esta Casa Blanca.

“No rehuimos nuestras responsabilidades, las abrazamos. No nos acobardamos ante el futuro, le hemos dado forma”, dijo Obama en su comparecencia tras la aprobación de la ley en la Cámara de Representantes. Responsabilidades para con su país, con la gente. Con los 32 millones de americanos que tendrán a partir de ahora cobertura sanitaria. Aunque para algunos, la opción de Obama es suicida para con su partido: este noviembre las cámaras se renovarán parcialmente y los efectos de esta reforma podrían dañar a la presidencia. Quizás la opción fácil hubiese sido desistir y hacer caso a los cálculos electorales, pero este domingo se respiró en el Capitolio y en el Ala Oeste lo que hace distinto a esta ley: es una decisión histórica.

Por ello, el tono del presidente no escondió triunfalismo, alegría y ambición. Un acontecimiento histórico merece ser tratado como tal. No se escapó ni un detalle: Obama siguió la votación desde la sala que lleva el nombre de quién inició la cobertura social en Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt. Y así lo hizo constar el secretario de prensa de Obama mediante un tweet: “POTUS watched vote in room aptly named for president who started this – cheers and clapping at 216 – high five for Rahm, hugs all around”.

No olvidemos que no es sólo una decisión histórica, de calado y con fuertes implicaciones para la ciudadanía e importantes sectores económicos del país. La decisión muestra una vez más el triunfo de un estilo muy alejado de Washington. Algo así como cambiar el sistema desde el sistema. Esta reforma sería inconcebible con otros presidentes. Tal y como desgranó el líder de la mayoría, la promesa de una reforma sanitaria ha venido del brazo de casi todos los presidentes de los últimos años, pero sólo aquel que basó su posicionamiento como outsider al modo de hacer política en la capital, ha conseguido realmente su cometido. El cambio, ya decía el presidente, no viene de Washington: va a Washington.

Esa parte conceptual, que rebosa retórica, tendrá que ser explicada a muchos congresistas. Porque quizás Obama vea como su mayoría en las cámaras se pierde en noviembre, pero con esta ley en su haber tendrá la fuerza necesaria para poder batallar por esos distritos. Para volver a contar eso de la necesidad de hacer sentir las voces de la gente en una democracia. Seguramente, esa cobertura del presidente sea una de las contrapartidas arrancadas a la Casa Blanca por parte de muchos congresistas demócratas. Esta ley hace más bien que mal al presidente y, según la filiación de cada uno, más mal que bien al país: deberán hacer un gran esfuerzo en el Ala Oeste para rentabilizar esa victoria y convencer a los que aún creen que ayer Estados Unidos dio un paso hacia el comunismo.

19 mar

Obama, pare i president

Publicat avui a La Vanguardia.

Obama, padre y presidente


“Si pudiese ser algo, sería un buen padre”. Este es uno de los titulares de una de las primeras entrevistas en clave familiar que dio Obama al llegar a la Casa Blanca. La paternidad es algo que está en el fondo de su discurso, casi al mismo nivel que en el propio imaginario del país que preside. Una nación que tiene en la familia uno de sus sustentos: un país creado por Padres Fundadores que son venerados, recordados e idealizados. De hecho, no es extraño que uno de los expertos en comunicación política más en boga, George Lakoff, use una metáfora de padres e hijos para explicar la diferencia entre demócratas y republicanos. Los primeros, blandos o comprensivos. Los segundos, estrictos.

¿Es Obama un padre blando? En una entrevista en la ABC afirmaba no serlo con sus hijas. Y desde la perspectiva de Lakoff, tampoco parece serlo. No en política exterior y tampoco en ciertos aspectos internos. Aunque para aspectos internos, debemos echar un vistazo al dominio familiar en la Casa Blanca: la vida de la familia presidencial parece haber tomado el mando en la agenda presidencial.

El presidente afirmaba el año pasado que “ser padre no es una obligación, es un privilegio”, pero parece que muchos trabajadores del entorno presidencial, colegas de partido, ciudadanos y detractores empiezan a cuestionarse si el privilegio de ser padre también se ha convertido en un privilegio laboral para el comandante en jefe. Obama desayuna cada día con sus hijas y esposa, muchas reuniones de trabajo se retrasan e incluso se posponen durante su celebración para que el presidente pueda cenar con sus hijas y éstas puedan acostarse entre las 20 y las 21 horas. De hecho, Obama alardea de no haberse perdido ni una reunión con los profesores de Sasha y Malia en lo que va de presidencia, así como de haber asistido a eventos deportivos y culturales de sus hijas. Incluso ha leído los siete volúmenes de Harry Potter a Malia.

Una de las colaboradoras de Obama así lo expresa: “El horario de irse a dormir forma parte de la normalidad y no debe interrumpirse porque el padre está en un evento.” Precisamente, esa es la cuestión que más ampollas ha levantado: ¿debe el presidente de Estados Unidos abandonar una reunión para irse a cenar con sus hijas? ¿Puede programarse una reunión sobre el despliegue de tropas en Afganistán más allá de la hora en que Sasha y Malia se van a la cama para que el presidente puede acostarlas? ¿Debe retrasarse hasta la medianoche una reunión con los líderes en el Congreso sobre la reforma sanitaria porque Malia da un recital de flauta? ¿Pueden retrasarse viajes de Estado para hacerlos coincidir con las vacaciones escolares de las pequeñas? ¿Esa flexibilidad entra en las obligaciones del cargo?

El dominio de la agenda familiar en la agenda presidencial, que se para literalmente para atender a la familia, se observa como un triunfo de la conciliación laboral y familiar y un escrupuloso respeto de los valores familiares por parte de algunos. De hecho, Obama cree que sus hijas “parece que se están divirtiendo” y no parecen impresionadas por lo que están viviendo. Todo un éxito para unas menores que están en el ojo del huracán. Pero otros ciudadanos se preguntan si Obama abusa de su posición. Se cuestionan por las posibilidades del presidente para conciliar su vida familiar y de la imposibilidad de hacerlo en el Ala Oeste o en las condiciones habituales de millones de ciudadanos. No todos pueden subir unas escaleras en el trabajo para volver al despacho tras la cena, ventajas de vivir y trabajar en el mismo sitio.

En el fondo, entre los detractores subyace la idea que Obama no fue elegido para ser buen padre, sino para ser buen presidente. Pero, ¿pueden separarse ambas esferas? En una sociedad como la americana, donde cada detalle de la vida familiar importa, ¿debe el presidente ser el mejor padre?

En todo caso, Obama sienta un precedente y un ejemplo para muchos de los padres que forman el 59% de hombres americanos que tienen problemas para conciliar ambas vidas. Pero también la confirmación que la paternidad es importante para el desarrollo de los hijos. En el país de Obama el 23% de los niños crece sin conocer a su padre. Obama forma parte de ese grupo, como evidenció en su historia personal con un padre ausente que, pese a ello, dejó gran huella en él y sus sueños. También sienta un precedente para los que creen que anteponiendo la familia al Estado, debilita al propio país.

El presidente cree que “son los pequeños momentos y gestos los que pueden hacer una gran diferencia” en el crecimiento de los hijos. Cree que con ello, la sociedad puede ser mejor, aunque algunos vean en eso un signo de debilidad. Pero, quién sabe, quizás poder darlos sea una de las mejores cosas que pueda hacer un presidente para mantener la cordura y actuar del mejor modo para su país.

26 feb

Les 10 millors coses de ser president dels Estats Units

  1. Tenir un cine a casa
  2. Tenir avió propi

  3. I un helicòpter pels viatges curts
  4. Et conviden a fer el llençament als partits de baseball
  5. Perdonar gall d’indis per Acció de Gràcies
  6. Ser el cap de tot això. Fins i tot de l’Exèrcit
  7. Que la teva “sala de jocs” sigui la Situation Room
  8. Treballar al despatx més famós del món
  9. Firmar lleis amb una ploma diferent per cada lletra del teu nom
  10. Formar part d’un sel·lecte grup de persones: presidents dels Estats Units
  11. Fotos del Flickr de la Casa Blanca

22 feb

La botifarra d’Aznar

Aznar no ha sorprès a ningú. El gest que va dedicar als estudiants a Oviedo és una cosa que es podia esperar de l’expresident. És la conseqüència lògica de la escalation que porta experimentant durant els darrers sis anys. La seva imatge pública es nodreix d’això: un personatge sense complexos que no es talla ni un pèl.

El problema d’Aznar no és només la botifarra. Són els atacs al país des de la seva posició. No ho oblidem, un expresident segueix tenint un paper clau en política. Segueix desplegant la seva influència i segueix tenint rellevància. Per això, l’agenda pròpia que ha intentat marcar és el mateix origen del gest.

El dit d’Aznar ve a refermar posicions. Els que sempre l’han defensat -fins i tot quan el deliri d’una guerra il·legal, el resultat de la famosa foto de les Açores- veuen en aquesta reacció la natural de qui està cansat dels crits de sempre. La defensa i empatia dels que creuen que ningú no pot ser objecte de l’insult d’altres. Però en comptes de defensar la seva posició superior per no recórrer a l’insult, accepten que l’expresident es posi a la mateixa altura dels que tant critiquen.

Per als contraris a l’expresident, aquesta és l’expressió màxima de la seva desbocada presència pública. L’última conseqüència d’una síndrome de La Moncloa massa agut. Però sobretot, la manca de respecte de qui ha de servir al seu país fins i tot després d’abandonar el càrrec. És part essencial de la seva història recent i per això, té una responsabilitat amb el país.

Segurament, la posició de partida marqui molt l’anàlisi que uns i altres fan de la botifarra, de manera que, en el fons, el gest de l’expresident tampoc tindrà més conseqüències de les que ja ha tingut. Amb la que està caient, no seran molts els espanyols els que es qüestionaran el seu suport al PP pel gest del seu antic líder. Els que ja pensaven votar-los, ho seguiran fent. I els que no, no faran el mateix.

Qualsevol persona té dret a que ningú lesioni el seu honor. També Aznar, evidentment. Els insults no poden ser gratuïts, i en política ho són massa sovint. Però també en els camps de futbol o a mans d’un volant. Per això, el inconcebible és respondre amb la mateixa moneda. Aquesta va ser l’autèntic relliscada d’Aznar.

Ve en el càrrec. Per sort o per desgràcia, però ve en el càrrec. Per això, posar-se a l’alçada dels que profereixen els insults no és la millor sortida. No ja per què no s’aconsegueix res amb això -bé si, una explosió personal de plaer, de dopamina, per desfogar-se-, sinó pel mal que pot generar en els menys afectes a la figura del que dedica pintes. Encara que sigui el Cap de l’Estat:

18 des

Homer Simpson serà president dels Estats Units

president-simpsonAls Estats Units la política es duu a l’ADN. Agrada, es viu des de la infància. Si a això li sumem el gust per l’espectacle, arribem al propi espectacle de la democràcia, el showbusiness de la política. Les campanyes en gran, els grans anuncis electorals, el domini de la imatge, una política per tots els sentits. I gairebé, per a tots els públics.

Potser per això, el món de l’entreteniment no és aliè a la política. Des d’una gran quantitat de títols cinematogràfics dedicats als inquilins de la Casa Blanca a la mítica sèrie ambientada a la zona de treball, l’Ala Oest de la Casa Blanca. Presidents més o menys convincents davant les càmeres, però també de groc i en animació.

La família més famosa d’Amèrica, The Simpsons, fa 20 anys. I com a bona família americana, també duu la política en el seu ADN, encara que Homer sigui el típic ciutadà allunyat d’ella. Aquesta sèrie d’èxit, que compta amb un humor intel·ligent i uns guions molt treballats, arriba en bona forma al seu aniversari i mirant enrera podem adonar-nos fins a quin punt la política ha estat una part central del show.

Després de milers d’episodis, 12 presidents han “actuat” per als Simpson. Des del pare fundador, George Washington, a George W. Bush. Però a més, escenes, frases i discursos cèlebres de la política nord-americana s’han colat gairebé sense avisar en moltes escenes de la família groga: el bebè Maggie va imitar a la nena del famós espot de LB Johnson, Daisy. I Bart va jugar amb l’spot electoral “Rats” de Bush. O Homer pronunciant la paraula “nuclear” com el president Eisenhower.

Aquestes són les 10 millors escenes presidencials a The Simpsons:

George Washington
En el marc del bicentenari de la ciutat de Springfield (amb fortes connotacions al propi aniversari de la nació celebrat anys abans), Lisa descobreix el terrible secret del seu fundador. A la recreació d’aquest, el primer president americà forceja amb l’home que dóna nom a la ciutat. I descobrim perquè al seu retrat oficial li falta un tros.

George H.W. Bush
El primer president Bush es trasllada a Springfield després de deixar la presidència. La raó és simple, és la ciutat d’Amèrica amb menys interès per la política. La parella presidencial es va instal·lar davant de la casa dels Simpson i inicia una tensa relació veïnal amb Homer. Amb referències a “Daniel el Trapella”, Bart juga també un gran paper.

John Fritzgerald Kennedy
L’avi Simpson descobreix durant la Segona Guerra Mundial que JFK és, en realitat, un nazi. Per què? En un vaixell de guerra recita les famoses paraules “ich bin ein berliner” i Abe Simpson ordena la càrrega contra ell.

Richard Nixon
Durant un capítol de Halloween, Homer ven la seva ànima al diable per un donut. La família exigeix un judici just, format per un terrorífic jurat d’assassins i éssers diabòlics. Inclòs Richard Nixon.

Thomas Jefferson
Enfadat per ser un segon plat en els memorials de Washington, el president Jefferson es nega a donar consell a Lisa quan pateix una manca de fe en la democràcia en descobrir un cas de suborn a un congressista.

Abraham Lincoln
Encara que apareix alguna escena, la més famosa és un gran homenatge. Quan Lisa arriba a presidenta dels Estats Units en un salt al futur, Homer i Marge s’instal·len a la Casa Blanca. Homer es passarà tot el capítol buscant l’or de Lincoln que acabarà sent un vers.

Jimmy Carter
Els Simpson ajuden a l’expresident en la seva fundació construint cases per als més desfavorits.

Gerald Ford
En el mateix capítol de la tensió veïnal amb Bush, Ford s’acaba instal·lant a la mateixa casa i congenia ràpidament amb Homer: futbol i cerveses són la clau.

Ronald Reagan
L’actor va tenir el seu moment als Simpsons en ser convidat a la festa d’aniversari del pèrfid republicà local: el senyor Burns.

Bill Clinton
Potser un dels presidents que més vegades ha visitat els Simpson. Homer va contestar la trucada que va fer als vencedors de la Superbowl, va intentar seduir a Marge en diverses ocasions i va visitar a la petita Lisa.

I queda ressenyar l’aparició de dos presidents més (Franklin D. Roosevelt i Andrew Jackson) i la menció expressa a Obama: Homer va intentar votar per ell però ho va fer per McCain.

Així que potser per això, els productors dels Simpsons no deixen de fer gestions per aconseguir que Obama sigui el primer president que presta la seva veu per a un capítol. A veure si ho aconsegueixen. I que ho puguem veure durant molts anys més amb aquesta excèntrica família. I si no és possible, qui sap, potser Homer arribi a President…

2 des

President per la seva cara bonica

Encara que en la nostra família encara ens estranyem, la meva germana és tremendament presumida i pot trigar hores a pentinar-se, maquillar-se, vestir-se … Dic que ens estranyem perquè durant tota la seva infància va ser una defensora a ultrança del cabell ben curt, la roba esportiva i el futbol. Avui, els talons i els vestits copen el seu armari. Potser no ha llegit cap estudi, però coneix a la perfecció la importància de causar una bona primera impressió.

La meva germana tracta diàriament amb moltes persones. Sap que el seu somriure o la manera de mirar a un nou client són tan claus com el producte que té entre mans. Encara que no hagi llegit res que ho corrobori, ho sap. I no va desencaminada: l’escola de Palo Alto va xifrar en el seu mític 80% la contribució d’aspectes no verbals en la formació d’un missatge. I en aquest 80%, la cara té molt a veure.

La cara és el mirall de l’ànima. Només amb veure l’expressió d’algú podem intuir que alguna cosa li passa (indisposició o algun estat emocional com la ira, la ràbia o la sorpresa). La informació que ens aporta és valuosa i té un paper més rellevant del que creiem en la presa de decisions.

Influeix la cara dels candidats a nivell polític? Podem arribar a preveure la victòria d’un candidat per la seva cara? Diverses teories apunten a això. Segons Mark van Vugt, els electors tendeixen a buscar a la cara d’una persona gran el seu candidat a les eleccions en períodes d’estabilitat. En canvi, els candidats amb un rostre jove, els seus trets i les seves característiques facials, tendeixen a aglutinar més suports en èpoques de canvi. Potser aquesta sigui una de les explicacions del resultat de les eleccions presidencials nord-americanes de 2008. Però també seria la base per explicar l’ascens meteòric del llavors líder de l’oposició a Espanya, Rodríguez Zapatero. O del paper de Cameron al Regne Unit avui.

El que apunta Van Vugt té molt a veure amb les atribucions del propi lideratge que mostren les característiques personals (i per tant, les facials) dels candidats. En la mateixa línia va un interessant estudi de la Universitat de Princeton. Segons aquest, hi ha una forta correlació entre aquests elements i els resultats electorals. Els investigadors d’aquesta prestigiosa universitat van dur a terme un estudi amb els guanyadors i perdedors a les eleccions a la Cambra de Representants i Senat dels Estats Units durant les eleccions de 2000, 2002 i 2004. Es van mostrar només fotografies, per parelles de guanyador i perdedor, de circumscripcions desconegudes pels subjectes de l’estudi. Se’ls demanava que puntuessin a cada candidat segons la competència, credibilitat, honestedat, etc. que els proferia cada imatge. Només visualitzant una foto -no coneixien el nom, partit o resultat de cadascún d’ells- els resultats van mostrar que podien preveure en un 70% dels casos els resultats reals de les diferents eleccions. La cara és, sens dubte, el gran aparador dels signes visuals.

No és només una qüestió de bellesa -quelcom realment subjectiu-, sinó del que transmet la cara d’un polític. Dels atributs que és capaç de generar. O el que és el mateix, no val amb fer un càsting per buscar el polític més guapo. Però tinguem en compte que, a nivell general, no només valen els arguments en un cara a cara. Mai millor dit.

Enllaços interessants

The New Yorker publica un interessant article interactiu sobre les fotos que va fer Platon a la darrera Assemblea General de Nacions Unides. Aquestes fotos del poder, a més d’al·lucinants, s’acompanyen de comentarios del fotògraf. Els rostres del poder en un clic.

20 nov

Consells per a passar desaparcebut: una Europa a pedaços

Eren allà per haver estat elegits. Estava escrit que havien de ser ells els que decidissin qui prendria el comandament, qui seria el cap visible. Resguardats de tots, en una sala tancada per preservar el transcendent moment, finalment es va arribar a un acord. Tots, provinents dels països més diversos, parlant diverses llengües però compartint una visió de la vida, van elegir el que havia de ser un nou líder. Només faltava anunciar-ho, que tothom ho sabés.

Podria estar parlant d’un conclave papal. Però no, em refereixo a l’elecció del nou president de la UE. Per si no ho saben. Més que res, perquè sembla que en el moment de la història en que tenim més accés a informació, alguns àmbits segueixen estant allunyats de la gent. No és una autèntica paradoxa?

Ahir, el Consell de la Unió Europea va decidir el nom de les dues figures que han de prendre un major protagonisme en aquesta Europa a pedaços que ha creat el Tractat de Lisboa. Herman Van Rompuy és el nou president electe de la Unió Europea. Elegit pels Estats membres, ostentarà un paper que anirà creixent i que pretén donar a Europa una major estabilitat institucional per millorar el seu paper en el món. Catherine Ashton, fins ara Comissària de Comerç, passa a ser la superministre d’Afers Exteriors. També escollida pels Estats i serà la vicepresidenta d’una altra institució no elegida pels ciutadans, la Comissió Europea.

Però, no és una paradoxa que en aquest gran espai de democràcia i llibertat que és Europa, el càrrec més elevat no sigui d’elecció popular? No és una paradoxa que el sistema d’elecció sigui més semblant al del Papa que en d’Obama?

El pitjor és que els Estats han triat a una Europa de baix perfil. En un moment transcendent, opten pel gris. De la llista han caigut noms com Blair o González -tot i que he de reconèixer que la idea de tenir a Blair com a president no em resultava molt còmoda-, a favor de dues persones que han de demostrar ara què és el que poden aportar al procés europeu.

Sense dubte, això no ajuda a apropar Europa als ciutadans. No ajuda que el president sigui un total desconegut, que no hagi estat escollit i del qual tots ens avisen ja que és un gran gestor però sense empatia. Tampoc ens serveix que a Ashton li diguin superministre: un gran eufemisme per referir-se a qui està amb els altres ministres, no per sobre de.

Europa té un gran problema per apropar-se als ciutadans. L’ha tingut sempre i el continua tenint ara. Potser la presidència ens doni estabilitat al món, però dubto que els danesos, els lituans, els catalans, els alemanys o els mateixos belgues puguin veure a Van Rompuy una figura que encarni el que és Europa.

En el fons, tenim un problema de simbolisme. Ja sé que les comparacions amb els Estats Units són, a més d’odioses, fora de lloc perquè no són comparables. Però sembla que molts aspiren a això. Independentment del model, envejo profundament el simbolisme dels nord-americans. No sorgeix el mateix efecte en el visitant estar a Brussel·les que a Washington. Encara que els valors siguin molt semblants, les icones americans són molt més fortes. De fet, una Unió que el 9 de maig no és festiu, com pot aspirar a que tots sentim Van Rompuy com el nostre president?

Ni Van Rompuy és Obama ni Ashton, Clinton. Ni Europa, Estats Units. Però si volem aspirar a tenir un paper més rellevant en el món, a liderar la conquesta de drets humans, la lluita contra el canvi climàtic o posar el nostre granet per a l’estabilitat econòmica mundial, necessitem perfils més semblants a ells que els que ens han escollit . Just el contrari del què es  aquesta guia de consells per passar desapercebut que és el Tractat de Lisboa.

Podem  estar satisfets en veure que, per fi, Europa té un president. Sí, per mi ja és el meu president, encara que cregui que hauria de poder exercir el meu dret a votar-lo. Encara que cregui que una Europa democràtica no pot contradir el seu missatge amb càrrecs elegits a l’estil Vaticà. Serà el president de la nostra Unió Europea. Però m’agradaria veure en un futur no molt llunyà una autèntica campanya electoral, amb idees, amb propostes, amb postures sobre Europa. Amb diversos candidats a presidir la nostra Unió.

Fa 76 anys, les dones votaven per primera vegada a Espanya. Llavors, una utopia. Avui, desitjar poder triar als alts càrrecs de la UE també ho és … Ens queda molt?

5 ago

Obama regala gestos pel seu aniversari

L’aniversari d’Obama ens va donar una imatge que vull compartir amb vosaltres. M’ha semblat tot un gest del president (gest, que ens evoca la comunicació no verbal) amb una pionera del periodisme com Helen Thomas.

L’atzar va voler que el president Obama i la periodista més veterana de la Casa Blanca naixessin el mateix dia. Evidentment, no del mateix any, Helen Thomas va complir ahir 89 anys i Obama es va quedar als 48. El president va entrar per sorpresa a la sala de premsa (no és la primera vegada que ho fa) amb pastís en mà i espelma encesa i va retre homenatge a un dels mites del periodisme americà.

Les imatges destil·len tendresa i ens deixenun gest curiós: el dia de l’aniversari del president més mediàtic dels últims temps, aquest decideix cedir el protagonisme a una periodista d’avançada edat. Com el nét que tota àvia voldria tenir i que reforça encara més tots els inputs emocionals que ens va donar la seva història personal amb l’àvia que va morir dies abans de la seva victòria.

Però el gest d’ahir és més transcendent del que sembla. Va ser el reconeixement gairebé trivial, aparentment improvisat (encara que d’improvisació, poca) de la Casa Blanca a una de les persones que més hi han treballat.

Aquesta periodista va ser la primera dona en ser corresponsal a la Casa Blanca -si no vaig equivocat- i també va ser la primera en ingressar a nombroses associacions, l’única dona periodista que va viatjar amb Nixon a la trobada històrica a la Xina, etc.

Thomas és un referent per al periodisme i la política nord-americans. Ha vist passar a 10 presidents per la Casa Blanca i ha estat un referent per a tants professionals. A més, ha arribat a les pantalles de mig món perquè sempre apareixia a la primera fila de la sala de premsa més famosa del món.

Bé, no sempre. A la presidència de George W. Bush, descrit per ella com “el pitjor president de la història dels Estats Units”, va ser relegada a l’última fila i, en deixar de treballar per una agència, va perdre el “dret” de preguntar sempre en primer lloc. Sempre acabava les rodes de premsa amb el seu famós “gràcies, senyor president”, fins que va deixar de fer-ho amb Bush.

Thomas torna a estar a la primera fila i ahir va ser la protagonista de la photo-op del dia. No hi va haver ni Marilyn (potser avui seria Scarlett Johanson tornant a cantar per Obama) amb el “Happy Birthday Mr President” ni pastissos gegants per al president, encara que Domino’s, sí, la pizzeria dels mocs, va regalar pastissos gratuïts per l’onomàstica presidencial. Hi va haver un senzill pastís en un plat, una sentida abraçada i un franc somriure.

3 ago

Vull les abdominals d’Aznar!

Si ens preguntessin a qualsevol de nosaltres “Creus que política i esport han d’estar separats?“, Tots respondríem: sí, si us plau. No tindríem cap dubte en la seva necessària separació, com creiem en la separació de poders o en què entre Església i Estat ha de córrer l’aire. Però en tots aquests casos, l’espai que els separa és un estret camp ple de mines …

Però avui no vull reflexionar sobre això, entraríem en un terreny pantanós de seleccions nacionals vs. seleccions autonòmiques, xiulades a l’himne espanyol, presidents de clubs de futbol que tenen en ment fer el salt a la política o, com no, les llums i ombres dels maletins plens de milions que s’intercanvien per afavorir una requalificació de terrenys, blanquejar capitals, etc.

Tots coneixem les virtuts de l’esport, fer exercici és sa tant per al nostre cos com per la nostra ment. Potser per això, la majoria de mandataris fan esport de forma regular. Segurament, per aguantar millor el nivell d’estrès al que estan sotmesos, però sobretot perquè el missatge que envien és el de ser persones que es cuiden.

Transmetre aquesta imatge és essencial: si jo em cuido, puc cuidar bé del país. Els gabinets de comunicació no tenen problemes en oferir alguna imatge dels diferents líders fent una mica d’exercici, envoltats de guardaespatlles al seu ritme.

Aznar, amb els seus 2.000 abdominals diàris (a un ritme d’una cada dos segons, aquí queda això), és conegut com “el macho”. L’expresident ja va posar de moda altres esports, el pàdel li deu gairebé tot a ell en la seva implantació al nostre país. D’ell també guardem altres imatges per al record (i no parlo dels seus banys a Oropesa), com les curses amb adolescents en Moncloa. Ara ens deixa aquesta imatge que poc té a veure amb aquella d’un castellà a les aigües del Mediterrani i que s’acosta periollsament a Terminator.

Altres líders han estat més discrets. Obama practica esport regularment, amb una taula d’exercicis a la seva mida des de les primàries. La seva foto de tors nu va donar la volta al món i van poder comprovar els avenços de la seva rutina. Qui també té una rutina és Sarkozy, que segons diu, afavoreix l’activitat sexual. El president francès va patir una síncope després de practicar esport fa uns dies. De Sarkozy també ens van quedar unes fotos per al record on els seus mitxelins i el photoshop van ser el centre de la polèmica.

Tornant a Espanya, Zapatero practica jogging, a més de ser un aficionat al bàsquet i seguidor del Barça. Diversos ministres i ministres també tenen en l’esport la seva vàlvula d’escapament, potser a Salgado la inspiració per a la negociació del finançament li va arribar en una de les seves classes setmanals de ioga… A Moncloa van tenir la oportunitat de conseguir aquesta foto del president, si no recordo malament, a la costa de Huelva, i de fer-la aparèixer a un dominical. Tot i això, els neocons d’aquest país tenen més abdominals que els socialdemòcrates.

Deia Esperanza Aguirre que “L’esport afavoreix una cosa important per als polítics com és aprendre a guanyar i a perdre”. Potser per això els símils entre política i esport estan a l’ordre del dia, en primer lloc perquè es complementen força i en segon lloc perquè és una via fàcil per que la majoria dels ciutadans ens entenguin.

Però compte; si el teu alcalde, president o candidat no està molt avesat al món de l’esport, tampoc no cal forçar una photo-op que se’ns pugui girar en contra: no hi ha res pitjor que veure’l completament ofegat o embotit en un xandall en el que no se sent còmode. Com tampoc podem abusar de les metàfores esportives si s’ha passat la vida entre llibres i aquesta és precisament la seva fortalesa. O ni una cosa ni l’altra.

En tot cas, fer esport és bo, i comunicar-ho també. Podríem deixar-lo en la intimitat, però tenir una imatge corrent val el seu pes en or. Potser no sigui necessari arribar als abdominals d’Aznar però, posats a demanar, qui no voldria tenir els seus abdominals?

8 jul

Anxoves a la biblioteca presidencial

Les declaracions de Rita Barberá han donat lloc a tot tipus de comentaris i han alimentat desenes de tertúlies: està acceptant que Camps va rebre regals al equiparar amb les anxoves que va rebre Zapatero de mans del president de Cantàbria? O la comparació no arriba a tant?

En tot cas, la comparació és molt desafortunada, independentment del que volgués dir. En el debat ja s’ha introduït el primer anàlisi mencionat: l’acceptació tàcita d’una il·legalitat i la defensa del president de la Generalitat amb un dèbil argument. En tot cas, les anxoves càntabres, com a regal institucional, donen peu a introduir una costum americana.

En finalitzar el mandat d’un president, l’Oficina de Biblioteques Presidenciales (Office of Presidential Libraries), òrgan dels Arxius Nacionals, recopila i sistematitza la documentació i els regals que un president ha rebut per ser arxivats i exposats en les anomenades Presidential Libraries.

No són biblioteques strictu senso, però si un espai on tota la documentació associada a un president és conservada i pot ser consultada. En l’actualitat hi ha 13 biblioteques (generalment en els estats natals dels presidents) repartides per tot el país i George W. Bush tindrà la seva construïda cap a 2013, amb un pressupost de 200 milions de dòlars, al campus de la Universitat Metodista de Dallas. En ella, per cert, es contindrà també la pistola de Saddam Hussein, un dels 40.000 regals rebuts durant el seu mandat.

Unes anxoves càntabres no poden comparar-se amb la pistola d’Hussein, com tampoc a uns vestits rebuts per un particular amb interessos en l’activitat del govern de la Generalitat Valenciana. Per molt que Barberá pretengui fer passar aquest regal per institucional.

No sé què passa quan un càrrec públic rep un regal institucional -més enllà d’unes comestibles anxoves que bé mereixeran ser menjades amb una mica de pa amb tomàquet- però el que segur que no comporten són contrapartides. Encara que tampoc necessitin d’un arxiu a l’estil americà.

No sé fins a quin punt convindria adoptar un sistema com l’americà per a un problema -el dels regals institucionals- que mai hem tingut. El que sí és convenient és conservar la memòria i l’activitat dels presidents, més després de la mort de Calvo Sotelo o la malaltia de Suárez. A Catalunya els nostres expresidents compten amb els seus centres d’estudis, que mantenen l’activitat institucional d’aquests servidors públics. Encara que, és clar, nosaltres no tindríem mai un Air Force One dins d’un d’aquests centres.