27 mai

El Govern té molta cara



Parole, parole, parole… en el debat parlamentari d’aquest matí, en què gràcies a l’abstenció de CiU evita que el decret del Govern es tramiti com a Projecte de Llei -que complicaria l’adopció de la tisorada-, s’han fet servir moltes paraules. Moltes. Frases, titulars. De retret d’uns i d’altres. Però els votants, ens quedem amb això?

Passem de les paraules als números. Segons l’escola de comunicació de Palo Alto (Califòrnia), el 80% d’un missatge depèn del nostre cos i la nostra veu. El 20% restant? Les paraules. Sí, parole, parole, parole. És més, alguns especialistes creuen que la contribució d’aquestes paraules al missatge és fins i tot inferior: un 7%. Encara que també hi ha qui creu que la influència de la nostra posat és del 55%. Però en ambdós casos, nombre amunt o nombre baix, és més important el com que el què. O potser, que el com acaba sent el què.

El País ens ofereix una imatge que és, en si mateixa, un cas pràctic del que hem vist. La fotografia de la bancada del Govern és més important que el què (el sí a les mesures per un vot) perquè escenifica la situació política del país d’una manera fidedigna. Supera el discurs. Supera el defensat a la tribuna d’oradors.

Si el llenguatge no verbal té la capacitat d’evocar reaccions emocionals, hauríem de preguntar-nos què evoca aquesta foto. Sense dubte, un exercici interessant. Perque observem cansament, esgotament, es veuen superats… en definitiva, genera emocions d’inseguretat. Si el que prèn les decisions es mostra així, com han d’estar les persones que pitjor ho passen en aquesta crisi? Aquest tipus de judicis són els que genera la fotografia.

Aquest perfecte cas d’estudi ens serveix per repassar els elements que juguen un paper essencial en aquest procés comunicatiu: postura, expressió facial, gestos i mirada:

  • Postura: els ministres apareixen enfonsats en els seus escons, mostra de la inseguretat i la por que els produeix la situació. Aquestes postures comuniquen aquest temor. Just el contrari del que es vol comunicar als mercats i al conjunt de la ciutadania. Només el president està dret, encara que el seu aspecte és un poema. Mantenir una postura d’acord amb el missatge que un líder comunica és essencial per assegurar una correcta interpretació d’aquest. El missatge del Govern topa amb el que es desprèn de les seves postures.
  • Expressió facial: ho acabem de comentar, la cara de Zapatero és un poema. Aspecte seriós, de circumstàncies… potents transmissors d’informació. Defensar les mesures per enfortir l’economia amb un gest arrufat o apagat transmet el contrari del que es pretén construir. Segons assenyala Sebastià Serrano “l’escenari més atractiu dels diferents paisatges corporals dibuixats per les emocions és el paisatge facial, de les cares”. El del Govern té poc atractiu.
  • Gestos: Salgado i Chaves es toquen el mentó, representació de la preocupació. Moratinos es sosté el front amb la mà… gestos que en la majoria d’ocasions són produïts pel cos de manera inconscient i, d’aquesta manera, exterioritza les emocions. Difícils de controlar, aquí rau el poder de la imatge i l’autenticitat del moment.
  • Mirada: Moratinos l’amaga. Zapatero i Caamaño tenen la seva mirada perduda en un horitzó complicat. Chaves sembla mirar amb por, com si no volgués veure el que està passant. Els ulls poden proporcionar les senyals més reveladores i exactes de tota la comunicació humana perquè són un punt focal del cos i les nines treballen de forma independent. Zapatero va estar a punt de demanar-nos el 2004 que li miréssim als ulls “Mira’m als ulls i digues que ets de dretes”, en un prototip de cartell electoral. Avui era ell el que no volia mirar als ulls als espanyols.

Aquest Govern té molta cara. Tanta, que la informació que desprèn és més reveladora que les seves mesures o els seus discursos. O, almenys, això és el que perceben la majoria de ciutadans. Per alguna cosa, abans del desgavell, el 75% dels ciutadans no confiava en el seu president. Veurem que diu el proper baròmetre del CIS…

27 gen

I la corbata d’Obama?

Publicat avui a La Vanguardia.

¿Y la corbata de Obama?

Estos días muchos se han preguntado si el cambio propuesto por Obama ha sido real o no. Si ha existido o si su promesa ha caído en saco roto. Todo dependerá de las expectativas con las que uno se plantó la noche de la victoria electoral y con su máxima expresión en la demostración de apoyo que el presidente vio en las calles de una gélida capital del país hace algo más de un año. El presidente recién electo lanzó un mensaje para navegantes en su discurso de victoria:“El camino será largo. No llegaremos en un año, quizás ni en un mandato”. Ese camino se ha materializado en éxitos y en fracasos, en esperanzas y en desilusiones… pero también en pequeños detalles como una corbata.

La corbata sea, quizás, uno de los símbolos más potentes para representar un político. Pidan a un niño que les dibujo a uno, no faltará ese atuendo. Durante la revolución francesa, cobró el significado político que no había tenido hasta el momento: los revolucionarios la llevaban negra, sus enemigos, blanca. Un símbolo de status que hoy se cuela en las campañas electorales, rojos contra azules. Naranjas y verdes. Corbata contra los que no la llevan. Por ello, Obama lanzó un mensaje más profundo de lo que parece cuando el pasado 28 de diciembre compareció para dar los detalles del ataque terrorista frustrado a un vuelo comercial en Detroit que había tenido lugar el día de Navidad: compareció sin corbata en uno de los momento más delicados e importantes de su presidencia.

Tras los ataques del 11 de septiembre, el terrorismo es un tema prioritario en Estados Unidos. Los efectos de los peores atentados nunca vividos en suelo americano se han alargado a nuestros días, no sólo en el incremento de la seguridad y la vigilancia, sino a nivel político. George W. Bush y el Partido Republicano entendió muy bien lo que supusieron los ataques para la mentalidad americana y comprendieron qué redes se activaban en el cerebro de los ciudadanos cada vez que se hablaba sobre ello.

La lucha contra el terrorismo no tardó en llamarse guerra contra el terror. El miedo no cesó de ser un arma política. Incluso se llegó a aumentar el nivel de alarma por terrorismo el día que los americanos debían ratificar a Bush en el cargo en 2004. “Cuando vayan a las urnas, recuerden que estamos en guerra”, afirmó Bush el mismo día de las elecciones legislativas de 2006. Según señala Drew Westen, más de 250 experimentos han demostrado que cuando nos recuerdan que somos inmortales, nuestro cerebro vira a la derecha. Por ello, ni los ataques del 11S fueron algo anecdótico ni la lucha contra el terrorismo merecía un status menor que una guerra contra el terror que exigía todo tipo de sacrificios. Y ante ello, no hay oposición política que pueda mostrar su desacuerdo sin parecer un irresponsable.

Los demócratas estuvieron fuera de juego durante casi todo el mandato de Bush. Dejaron que el miedo ganase, desde las emociones más primarias, el voto de los estadounidenses. La oposición dejó los términos del debate en manos del presidente y no pudo sobreponerse a sus ataques. Eran demasiado débiles para defender al país. Demasiado inconcretos para atajar un mal nacional. Hasta que los estrategas demócratas cambiaron los términos del mismo debate. La guerra contra el terror no era lo mismo que la guerra de Irak. Se podía estar en contra de esa guerra sin mermar el apoyo a mantener el país seguro de ataques terroristas. Por ello, esas elecciones legislativas de 2006 fueron el principio del fin de la hegemonía republicana.

A partir de ese momento, en las filas demócratas empezó a tomar consciencia la importancia de manejar las emociones para ganar elecciones y gobernar. Obama lo ha hecho desde el primer día que entró en campaña y no lo ha olvidado durante su mandato. Quizás por ello, el pasado 28 de diciembre dejó la corbata que un ayudante tenía preparada. Si el miedo mueve al electorado a posiciones más conservadoras, es necesario usar un marco menos determinista que el aupado por Bush. Por ello, lanzó un mensaje al aparecer sin el atributo máximo de la política y la solemnidad.

Obama se dirigió a la nación con unas formas muy distintas que las de su predecesor. Sin corbata, pero también sin mencionar la guerra contra el terrorismo o la guerra contra el terror. Lo hizo para contar lo que sabía y tranquilizar a sus conciudadanos. Todo está seguro, estamos trabajando. Ese fue el mensaje. Siéntanse seguros, porque yo lo estoy. Tanto, que el nivel de solemnidad de mi discurso es menor, quería comunicar el presidente.

Porque las acciones han sido igual de contundentes. Obama se refería en su discurso de aceptación de la nominación demócrata a la tensión entre los derechos individuales y la seguridad, apostando por los primeros. Sus decisiones últimas han ido a por lo segundo. Pese a no querer darle a este tema la centralidad de su antecesor.

Sólo el tiempo, el azar, la suerte y el trabajo y coordinación de las fuerzas de seguridad podrán decir si el miedo tiene su base o no. Si es posible gestionar esta emoción con gestos como los del presidente o si por el contrario, una sociedad asustada lo está igual pese a los discursos y las formas de su presidente. En todo caso, parece que Obama se lo pensó dos veces cuando tuvo la corbata en la mano. Y, quién sabe, quizás recordó las enseñanzas de Westen y de la pujante escuela sobre la neuropolítica. ¿A dónde tiene que llegar el cambio? ¿Sólo en las acciones y resultados políticos o también en la mente de los ciudadanos?

2 des

President per la seva cara bonica

Encara que en la nostra família encara ens estranyem, la meva germana és tremendament presumida i pot trigar hores a pentinar-se, maquillar-se, vestir-se … Dic que ens estranyem perquè durant tota la seva infància va ser una defensora a ultrança del cabell ben curt, la roba esportiva i el futbol. Avui, els talons i els vestits copen el seu armari. Potser no ha llegit cap estudi, però coneix a la perfecció la importància de causar una bona primera impressió.

La meva germana tracta diàriament amb moltes persones. Sap que el seu somriure o la manera de mirar a un nou client són tan claus com el producte que té entre mans. Encara que no hagi llegit res que ho corrobori, ho sap. I no va desencaminada: l’escola de Palo Alto va xifrar en el seu mític 80% la contribució d’aspectes no verbals en la formació d’un missatge. I en aquest 80%, la cara té molt a veure.

La cara és el mirall de l’ànima. Només amb veure l’expressió d’algú podem intuir que alguna cosa li passa (indisposició o algun estat emocional com la ira, la ràbia o la sorpresa). La informació que ens aporta és valuosa i té un paper més rellevant del que creiem en la presa de decisions.

Influeix la cara dels candidats a nivell polític? Podem arribar a preveure la victòria d’un candidat per la seva cara? Diverses teories apunten a això. Segons Mark van Vugt, els electors tendeixen a buscar a la cara d’una persona gran el seu candidat a les eleccions en períodes d’estabilitat. En canvi, els candidats amb un rostre jove, els seus trets i les seves característiques facials, tendeixen a aglutinar més suports en èpoques de canvi. Potser aquesta sigui una de les explicacions del resultat de les eleccions presidencials nord-americanes de 2008. Però també seria la base per explicar l’ascens meteòric del llavors líder de l’oposició a Espanya, Rodríguez Zapatero. O del paper de Cameron al Regne Unit avui.

El que apunta Van Vugt té molt a veure amb les atribucions del propi lideratge que mostren les característiques personals (i per tant, les facials) dels candidats. En la mateixa línia va un interessant estudi de la Universitat de Princeton. Segons aquest, hi ha una forta correlació entre aquests elements i els resultats electorals. Els investigadors d’aquesta prestigiosa universitat van dur a terme un estudi amb els guanyadors i perdedors a les eleccions a la Cambra de Representants i Senat dels Estats Units durant les eleccions de 2000, 2002 i 2004. Es van mostrar només fotografies, per parelles de guanyador i perdedor, de circumscripcions desconegudes pels subjectes de l’estudi. Se’ls demanava que puntuessin a cada candidat segons la competència, credibilitat, honestedat, etc. que els proferia cada imatge. Només visualitzant una foto -no coneixien el nom, partit o resultat de cadascún d’ells- els resultats van mostrar que podien preveure en un 70% dels casos els resultats reals de les diferents eleccions. La cara és, sens dubte, el gran aparador dels signes visuals.

No és només una qüestió de bellesa -quelcom realment subjectiu-, sinó del que transmet la cara d’un polític. Dels atributs que és capaç de generar. O el que és el mateix, no val amb fer un càsting per buscar el polític més guapo. Però tinguem en compte que, a nivell general, no només valen els arguments en un cara a cara. Mai millor dit.

Enllaços interessants

The New Yorker publica un interessant article interactiu sobre les fotos que va fer Platon a la darrera Assemblea General de Nacions Unides. Aquestes fotos del poder, a més d’al·lucinants, s’acompanyen de comentarios del fotògraf. Els rostres del poder en un clic.

30 nov

Els 5 trucs per improvisar un discurs

Els polítics solen estar molt acostumats a parlar en públic i dirigir-nos algun discurs. És, sens dubte, la seva eina de treball. Però no tots ens enfrontem al repte de dirigir unes paraules de forma habitual. I a vegades, quan és necessari fer-ho, un no sap com fer-ho.

Quan sabem amb antelació que haurem de dirigir-nos a un auditori, la cosa és una mica més fàcil: tindrem temps per escriure el discurs, assajar, etc. Fins i tot testejar-lo davant d’algú per poder observar la seva reacció. Sempre és difícil enfrontar-se a un públic -per petit que sigui-, però un discurs escrit ens dóna molta seguretat. Però, què passa quan estàs en una festa i algú demana que dediquis unes paraules?

Cada any em passa el mateix a la meva festa d’aniversari. Després del sopar i els regals els meus amics em demanen que els digui alguna cosa, que improvisi un discurs. En una situació així, el pànic pot arribar a paralitzar-te. Per això, mai està de més tenir en compte alguns consells. Els cinc trucs per improvisar un discurs:

  1. El discurs no ha de durar més de cinc minuts, així que concentra’t en el que realment vols dir (agrair un regal o homenatge, la presència dels teus convidats, etc.). Sigues breu i no intentis donar massa voltes al tema. Així que pren-te uns segons per pensar amb claredat i decidir el tema del teu discurs.
  2. El primer minut és essencial. L’objectiu és captar l’atenció però, per sobre d’això, mostrar que val la pena que t’escoltin. Cal evitar titubejar i si és possible, aconseguir enganxar a la teva audiència. Pensa que, en la majoria dels casos, ja et coneixen i estan de la teva part. Així que oblida els formalismes i sembra el suficient dubte com per a que t’escoltin.
  3. Guanya intensitat. Després del primer minut, has de començar a escalar el teu discurs. L’anècdota la portaràs a la tesi del teu discurs i hauràs de fer ús d’una excel·lent eina en aquest tipus de discurs: l’emoció.
  4. El llenguatge no verbal, un aliat. Encara que estaràs molt concentrat en el que diguis -no tens res escrit o preparat-, intenta fer el possible perquè el teu discurs verbal i no verbal vagin en la mateixa direcció. Cuida la teva posició (sobretot perquè la teva veu pugui brillar) i no fixis la teva mirada només en una persona. Ni sobreactuïs ni et passis d’insípid.
  5. El millor, pel final. Segurament sigui el que més recordarà la teva audiència, així que comporta’t com un bon vi: has de deixar un bon gust de boca. L’emotivitat, un argument contundent o un elegant final són perfectes en aquestes ocasions. Sempre serà més efectiu el final d’un discurs preparat, però jugues amb un avantatge essencial: sentir com neix un discurs en el teu cervell i apel.lar a les emocions sol crear grans discursos per al record.

No sé si vaig ser exitós en el meu discurs de dissabte. Després de diversos anys donant festes d’aquestes característiques un ja s’espera aquest moment i pot pensar en alguna cosa. Però encara que ho pensés amb anterioritat, sempre es perden coses que un text recull. Si et passa, agafa aire, atura’t i pensa. A poc a poc, fluiran les paraules.

Foto de Tim Morgan

17 nov

Com detectar quan un polític menteix?

Si en alguna ocasió la teva parella et deixa anar un “Reiet, et juro que entre nosaltres no ha passat res”, potser és el moment de demanar-li als nostres sentits que prestin més atenció de l’habitual a recopilar tota la informació no verbal que puguem per detectar si hem de començar a desconfiar de la paraula donada. Potser en això, les relacions de parella i la política s’assemblen més del que puguem creure.

En ambdós casos s’estableix una relació d’un enorme vincle emocional que pot portar-nos a canvis molt importants en la nostra percepció. Com ja comentàvem en aquest post, quan una persona és simpatitzant d’un partit polític, tendeix a buscar la manera de justificar qualsevol cosa,  mentides incloses. Una cosa molt semblant a la síndrome d’Estocolm que podem sentir quan imaginem que ens han estat infidels però no volem creure-ho.

Estem, com deia en Sebastià Serrano, sense cap dubte, en un dels grans moments de la comunicació: l’art de la mentida, l’engany, la dissimulació … per a alguns la política és l’art d’aquestes males pràctiques. Potser perquè és tan antic com l’ésser humà, mentir és pecat en diverses religions i l’honestedat una virtut en tantes altres cultures. I potser per això també, tal com assenyala Eduard Punset, estem més preparats per descobrir un mentider que per trobar la veritat.

De fet, aquesta virtut que, segons Punset, tenim els humans, no és una mena de radar o sisè sentit, sinó la capacitat de detectar canvis en els estats emotius en el discurs verbal de la persona que menteix. Una cosa així com el que fan els detectors de mentides tan explotats a la televisió: observar els canvis fisiològics que les nostres emocions generen.

Encara que la distància física amb els nostres polítics sol ser insalvable i només la televisió o internet ens obren una finestra a aquests líders, moltes vegades les seves reaccions ens donen una informació molt valuosa. Encara que per si alguna vegada -especialment en campanya electoral- algun polític et dóna la mà i conversa amb tu, et suggereixo que prestis atenció a aquests canvis fisiològics:

  • Quan una persona menteix, el seu to de veu canvia. Alguns experts assenyalen que el pugem una octava, més o menys.
  • El ritme de respiració s’accelera.
  • En algunes ocasions, el color de la cara pot canviar. És mostra de vergonya i por per la possibilitat de ser descobert, així com una reacció al major ritme de respiració.
  • La mirada sol delatar, ja que es sol donar un canvi en ella, en el moviment dels ulls.
  • Disminueixen els gestos, ja que el nostre cervell està més ocupat en donar consistència al missatge verbal i dedica menys atenció a la nostra gesticulació.

A més d’aquests senyals d’alerta, la cara sol ser un reflex molt clar del que estem fent. Potser per por, vergonya o culpa, la nostra cara sol canviar i aquestes emocions poden generar una contradicció aparent entre el que diem i el que creiem.

Parlant del poder dels gestos, per a molts el que va fer Richard Nixon durant les entrevistes amb el periodista britànci Frost el 1977 fou tan revelador com un propi procés d’impeachment. Al minut 1:27 del següent vídeo podeu veure el gest que per a molts va mostrar la seva culpabilitat mai jutjada:

Potser, la propera vegada que escoltem un polític afirmar que “jo només vaig dir la veritat” haurem d’atendre a aquestes pistes. O a les hemeroteques, que mai fallen -potser per això, el règim del Big Brother d’Orwell tenia tant d’interès a corregir les notícies per a que mai es mostréssin els errors. I així finalment, no saber què era cert i que no-. Per si de cas, aquests consells.

14 oct

Qui mana al PP?

Ricardo Costa ha posat en evidència a Mariano Rajoy com poques persones han fet en els darrers anys. Ahir el castellonenc va ser el director d’una estranya posada en escena que manté en suspens a gran part del país.

Costa va jugar molt bé les seves cartes i va demostrar això que la venjança és un plat que se serveix fred. El seu retir pel Camí de Sant Jaume li ha permès ser el narrador d’una gran història que tindrà efectes greus el Partit Popular.

De moment, molts ciutadans, especialment els que seran decisius per guanyar les eleccions, s’han preguntat “Qui mana al PP?”, Perquè la quantitat de missatges contradictoris que s’estan rebent ens duen sense dubte a aquesta reflexió. I Costa va ser el màxim instigador d’aquests missatges, amb un Francisco Camps que no sap ben bé què fer.

A nivell comunicatiu, l’envit de Costa va fregar la perfecció. Va fer valer com poques vegades s’ha vist la màxima de Clausewitz: la millor defensa, és la defensa mateixa. I va ordir la trama que tots més o menys coneixem.

Però em semblen especialment interessants alguns elements del relat que ens va presentar el ja ex-secretari general del PPCV:

El tempo

Ricardo Costa va gestionar a la seva voluntat el temps informatiu dels mitjans i l’opinió online. El comunicat que va llegir abans de la reunió que havia de certificar la seva defunció política va augmentar la temperatura política. Un d’aquests girs inesperats quan tothom donava per fet que la seva sortida era ja un mer tràmit. Però no, va alimentar la tensió i revalorar la seva pròpia persona en vistes a la reunió. Ell no se n’anava, sinó que el feien fora. I no estava disposat a fer-ho sense portar-se a algú per davant.

Després de la reunió, va mantenir el tempo. No només va fer una gran maniobra de distracció per evitar que la premsa assetgés al president Camps, sinó que després de la reunió va comparèixer per informar que ell no marxava. I si ho feia, era amb diverses condicions.

La pilota a la teulada de Camps i Rajoy. Camps no ha fet els deures i Génova ha de confirmar que Costa ja no és secretari general dels populars valencians …

El llenguatge no verbal

Costa ha comunicat perfectament el que volia fer sense necessitat de dir res. La seva entrada a la seu del PP era tota una declaració d’intencions. Pas ferm, somriure d’orella a orella. Apareix sense corbata, relaxat. Una cosa que fa pensar que no serà una presa fàcil.

El seu posat, ja amb corbata, mentre llegeix el comunicat és un altre llibre obert. De front, amb fermesa, en la primera línia de foc. I després d’això, les fotos que transcendeixen de la reunió popular, amb francs somriures, rostre relaxat i una altra sense corbata. Una contradicció enorme entre la història oficial i el que comunicava la seva persona.

El missatge

El missatge de Costa ha estat molt clar. No se’n va, el fan fora. I no només això, sinó que amenaça de facto amb tirar de la manta. La comissió d’investigació que ha proposat va per aquest camí, i el tortuositats relatades després de la reunió sobre aquesta comissió i la seva suspensió només si aquesta es forma, és una forma única d’enviar un missatge clar: ell té la paella pel mànec.

Però també és un missatge de la pròpia situació del PP, en què Camps anuncia la seva destitució a Gènova, però Costa nega que això hagi passat. Un missatge en tota regla de què la nau popular no sap qui la governa. Encara que el PPCV s’esforci a mostrar a la home de la seva web un missatge com “El PPCV surt més unit i reforçat després de la celebració del CER”, amb una foto de Camps i Costa somrients.

Després d’analitzar aquests elements, l’embolic Gürtel s’embolica més del que es podia esperar. No només s’evita una acció contundent que doni aire a Rajoy i Camps, sinó que l’acció té els efectes contraris: sembrar més dubtes. Per què Camps segueix donant suport a Costa mentre anuncia a Rajoy que tot ha acabat?

L’efecte més immediat és la demostració pública de la fortalesa de Costa. Ha sabut jugar molt bé les seves cartes i ha demostrat una sang freda que espanta. Si algú és capaç d’escenificar així la seva mort política de què no serà capaç?

16 set

El teleprompter d’Esperanza Aguirre

“El teleprompter ha fet que la televisió guanyi en precisió, però que perdi en emoció”.

Amb aquestes paraules resumia un dels grans canvis en el món de la televisió el veterà periodista Joaquín Arozamena. La veritat és que encara que durant la meva infantesa el mirall màgic es fes servir molt poc, només tinc consciència d’haver vist sempre un informatiu amb el/la periodista mirant-me directament. I potser perquè tots estem ja molt acostumats a les rutines del mitjà rei, convé alertar als nostres líders de la necessitat d’aparèixer en el mitjà com es mereix.

A Catalunya i a Espanya no és habitual l’ús de teleprompters en actes o discursos i, molt menys, en seu parlamentària. Ahir es va desencadenar la polèmica a Twitter entre diversos parlamentaris madrilenys i alguns usuaris sobre l’ús d’aquesta eina de la presidenta madrilenya Esperanza Aguirre en el seu discurs de l’estat de la regió. Però malgrat les crítiques, crec que Aguirre ha estat ben aconsellada.

És evident que l’audiència del seu discurs (un dimarts al migdia) està a anys llum d’un discurs de l’estat de la Unió al país de l’Oncle Sam, però no per això està menys justificat l’ús del prompter per a aparèixer sempre mirant a càmera i no mirant als papers. Una cosa a la que l’espectador ja no està acostumat.

Orlando Jorge Mera reflexionava fa un any en el seu bloc sobre els recursos que els polítics tenen per dirigir-se a una audiència, ja sigui gran o petita. Citava el cas del president Reagan, que usava unes targetes amb totes les dades d’una intervenció i li servien per a memoritzar el seu discurs. Les anomenades “cue cards” van deixar pas al teleprompter ia la seva versió més estesa als Estats Units, l’anomenat “presidential glass“.

Crec en els avantatges d’aquesta màquina per ser més efectius en un discurs i així ho aconsellaria a qualsevol polític:
1. Permet aparèixer més natural a la cambra, sense forçar gestos o moviments bruscs en aixecar la mirada.
2. Lliurarem el missatge verbal que volíem enviar, sense fissures, errors o lapsus.
3. Podrem concentrar-nos en millorar altres aspectes de la comunicació no verbal, com el to, la veu, el gest, el somriure …

Encara que per atrevir-se amb el teleprompter cal assajar abans. Aparèixer natural no és fàcil i fer una bona interpretació d’un discurs requereix esforç i dedicació. Per ser un Obama, hem de treballar.

Per cert, a Obama també se li va criticar molt una certa addicció a l’aparell durant la seva campanya presidencial. Els seus adversaris l’atacaven assenyalant que més enllà del teleprompter , no hi havia res. No només s’equivocaven, sinó que amb les seves crítiques posaven de relleu les seves habilitats comunicatives amb i sense el mirall.

En realitat crec que el debat d’ahir a Twitter és fruit d’un gran desconeixement de les virtuts del teleprompter en política. És millor o pitjor política Aguirre per usar-lo? És millor o pitjor polític Zapatero per no usar-lo? Els dos poden ser bons o dolents, l’important és el discurs i les idees que hi hagi en ell. I si a més de ser bons discursos els pots interpretar d’una manera millor, tots ens veurem beneficiats per una comunicació més efectiva. Que no s’empri a Catalunya o a Espanya no vol dir que sigui dolent, al contrari, m’agradaria veure en política i fora d’ella més ús d’una eina com aquesta.

Sobre el seu preu -entenc que molta gent pugui preguntar-se si Aguirre el va comprar, el va llogar o el va agafar prestat- fent unes consultes a la xarxa podem veure webs en què per $ 3.000 podem tenir un dels que utilitza Obama. O llogar un per uns 110 € durant un dia. I per als més atrevits, muntar el teu propi prompter amb un portàtil i Internet per a una presentació a la universitat, a la feina o, perquè no, en política amb aquesta senzilla aplicació.

Hem de perdre la por al teleprompter, sense dubte, encara que no oblidem que l’important és la base, la substància. El discurs d’Aguirre no va ser millor per això, però segurament es va veure millor gràcies a això.

5 ago

Obama regala gestos pel seu aniversari

L’aniversari d’Obama ens va donar una imatge que vull compartir amb vosaltres. M’ha semblat tot un gest del president (gest, que ens evoca la comunicació no verbal) amb una pionera del periodisme com Helen Thomas.

L’atzar va voler que el president Obama i la periodista més veterana de la Casa Blanca naixessin el mateix dia. Evidentment, no del mateix any, Helen Thomas va complir ahir 89 anys i Obama es va quedar als 48. El president va entrar per sorpresa a la sala de premsa (no és la primera vegada que ho fa) amb pastís en mà i espelma encesa i va retre homenatge a un dels mites del periodisme americà.

Les imatges destil·len tendresa i ens deixenun gest curiós: el dia de l’aniversari del president més mediàtic dels últims temps, aquest decideix cedir el protagonisme a una periodista d’avançada edat. Com el nét que tota àvia voldria tenir i que reforça encara més tots els inputs emocionals que ens va donar la seva història personal amb l’àvia que va morir dies abans de la seva victòria.

Però el gest d’ahir és més transcendent del que sembla. Va ser el reconeixement gairebé trivial, aparentment improvisat (encara que d’improvisació, poca) de la Casa Blanca a una de les persones que més hi han treballat.

Aquesta periodista va ser la primera dona en ser corresponsal a la Casa Blanca -si no vaig equivocat- i també va ser la primera en ingressar a nombroses associacions, l’única dona periodista que va viatjar amb Nixon a la trobada històrica a la Xina, etc.

Thomas és un referent per al periodisme i la política nord-americans. Ha vist passar a 10 presidents per la Casa Blanca i ha estat un referent per a tants professionals. A més, ha arribat a les pantalles de mig món perquè sempre apareixia a la primera fila de la sala de premsa més famosa del món.

Bé, no sempre. A la presidència de George W. Bush, descrit per ella com “el pitjor president de la història dels Estats Units”, va ser relegada a l’última fila i, en deixar de treballar per una agència, va perdre el “dret” de preguntar sempre en primer lloc. Sempre acabava les rodes de premsa amb el seu famós “gràcies, senyor president”, fins que va deixar de fer-ho amb Bush.

Thomas torna a estar a la primera fila i ahir va ser la protagonista de la photo-op del dia. No hi va haver ni Marilyn (potser avui seria Scarlett Johanson tornant a cantar per Obama) amb el “Happy Birthday Mr President” ni pastissos gegants per al president, encara que Domino’s, sí, la pizzeria dels mocs, va regalar pastissos gratuïts per l’onomàstica presidencial. Hi va haver un senzill pastís en un plat, una sentida abraçada i un franc somriure.

13 jul

Montilla no és Obama

Montilla no és Obama, d’això n’estem segurs. I tampoc cal que ho sigui. Molt s’ha escrit sobre el lideratge del president de la Generalitat, la seva manera de fer. Molt se n’ha parlat també dels seus punts dèbil i dels seus punts forts, que encarna a la perfecció el lema de la seva campanya: Fets, no paraules.

I estic d’acord amb el president, en comunicació a vegades són més importants els fets que les paraules. O el què és el mateix, a vegades és més important el fet en sí mateix que el què s’hi diu. Per això m’agradaria analitzar la mise en scène de l’acord del finançament d’ahir.

Segons l’escola de comunicació de Palo Alto, Claifòrnia, en comunicació el missatge, el què es diu, només té una importància del 20%. El 80% restant és com ho diem. I crec que ahir el Govern de la Generalitat va perdre una oportunitat per reforçar un dels seus punts més dèbils.

Amb un retard d’11 mesos les coses es podrien haver fet millor. Si la intenció del Govern era reforçar la imatge de Montilla, la compareixença hauria d’haver estat immediatament posterior a la de Salgado o en horari de màxima audiència. Deixar-la per un diumenge d’estiu a mitja tarda no sembla la millor opció.

La primera opció hagués donat un cert toc de bilateralitat oficiosa, i la segona opció, hagués aconseguit l’entrada en directe als informatius. Però no ha estat així.

A més, la Generalitat va anar tard en donar material a la xarxa. Fins ben entrat el vespre no es va penjar la declaració institucional del president i ni la home de la web ni el perfil de Twitter van donar cap informació, rellevància o importància al fet. Els vídeos de Montilla, impossibles de trobar.

I aquesta és la clau: no haver permès que en les hores immediatament posteriors a l’anunci, es pogués liderar el tempo. No ja des dels mitjans tradicionals, sinó a la conversa. Aquesta tasca la van fer els diputats del PSC a través dels seus twitts i Facebook.

Però anem al 20% restant, el discurs. No és un mal discurs, però ahir el Govern tenia la oportunitat de centrar el tema en els beneficis del nou model pels 7 milions de catalans. L’anàlisi del discurs ens permet observar:

  • uns certs elements presidencialistes (que busquen reforçar la imatge del president com “Avui he parlat amb els líders de totes les forces polítiques” o “Com a President, vull dir-vos que tinc l’esperança”)
  • certs elements patriòtics, sense aixecar massa el vol (“Aquest serà un gran acord… que farà gran a Catalunya”)
  • i la part d’agraïments.

Què seria d’aquest mateix discurs si s’hagués personalitzat? Què hagués passat si l’hagués començat amb una història? I si hagués lligat passat, present i futur? I si hagués recoregut a la connexió amb la gent en horari de màxima audiència? I si hagués sorprès amb el seu millor discurs?

Crec, però, que aquestes mancances s’expliquen pel protagonisme cedit a Esquerra per a que pogués acceptar l’acord. ERC va liderar el procés tota la tarda. Per cert, en una compareixença que tampoc va tenir en compte alguns detalls elementals.

Per això citava a Obama, com podria citar a qualsevol altre líder americà. Coneixedors de la importància d’un bon discurs o d’una bona foto, haguéssin tingut en compte tots aquests detalls. Segurament, si Montilla hagués estat Obama, hagués comparegut amb algun Mosso d’Esquadra o alguna doctora recolzant al president, per mostrar aquest fons que es destinaran en un 80% a serveis socials.

Però Artur Mas tampoc és Obama. I la primera negativa a l’acord de finançament no s’havia de fer sortint de la piscina. En aquell moment calia parlar de l’activitat solidària, però les declaracions sobre un tema tan central s’haurien d’haver fet darrere d’un faristol i oferint tota la imatge presidencial que es pugui.

Us recomano molt aquest post del sempre atent Toni Aira.

25 jun

La política necessita sentit de l’humor

Sempre m’he preguntat per què en els nostres bars i restaurants la televisió que sol estar encesa no té subtítols: en llocs amb tant soroll ambient o amb l’aparell silenciat, és impossible seguir l’actualitat. Això sí, ens permet fer un excel·lent exercici de llenguatge no verbal.

Si alguna vegada us veieu en aquesta situaciño, observareu com l’expressió de polítics d’altres països acostuma a ser més agradable. La política americana és la degana de això, el recurs a l’humor com a forma de comunicació hi té molt a veure.

Sabem que l’humor és una forma de comunicació humana més. S’afirma que és una herència de l’evolució: riure és una cosa que ens separa de la resta d’animals, a excepció d’alguns homínids. Per què som diferents a la resta d’animals? Per què tenim sentit de l’humor? Sembla ser que és una resposta del nostre cos similar a les llàgrimes, té un punt catàrtic. I com ja sabeu, existeixen tipus d’humor diferents: no tots riem del mateix ni de la mateixa manera.

En tot cas, no és estrany observar clarament que els polítics americans estan, moltes vegades, de bon humor. L’ús recurrent a alguns acudits, a respostes que incloguin algun acudit o alguna autocrítica embolicada amb una gràcia; no només defensen a qui parla sinó que genera empatia.

Aquest darrer punt és especialment rellevant, ja que alguns estudis mostren com el nostre humor condiciona la percepció del nostre cervell. En altres paraules, si estem de millor humor, percebem més detalls, prestem més atenció a certes coses i el nostre cervell recull més informació. Per contra, si estem de pitjor humor, percebem menys informació.

Significa això que la política s’ha de comunicar de manera banal i còmica? No, ni molt menys. Però sí que observem la necessitat de tenir en compte aquesta situació. En multitud d’ocasions el missatge polític del dia ens arriba a través d’una tremenda bronca en una sessió parlamentària. Si l’emissor està en còlera, l’efectivitat del missatge no serà la mateixa que si ho fa generant un clima agradable.

Cal dir que aquesta situació no es pot donar sempre: el protocol, les ocasions, la realitat demanen al qui se asoma a una tribuna fer-ho amb el rigor que la situació mereix.

Però quedem-nos amb la idea: els rictus crispats no ajuden a que el nostre missatge arribi. Hem de tenir en compte l’humor en la comunicació, sense forçar tampoc el que no es té. Per exemple, no seria aconsellable deixar Montilla sol davant una audiència de corresponsals de premsa fent un discurs com el de Barack Obama aquest cap de setmana.

Encara que alguns podran assegurar que els límits entre humor i política no queden molt clars en països com Estats Units, és ben cert que l’humor pot (i ha de) ser més un aliat que una amenaça. Alguns ho veuran com l’ús de la frivolitat per captar l’atenció en un context molt competit, però la realitat és que ho necessitem. El rialler Berlusconi va vèncer el gris Veltroni. L’empatia d’Obama es va sobreposar a la convencional Hillary.

Encara que als bars no puguem llegir el que diuen, veure com diuen el que diuen, no passem per alt, tots, sense distinció, el poder de comunicar amb un somriure.